Age of Hellas

Un mod ambientado en la Grecia Clasica.
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 La Ciudad-Estado de Esparta

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Solon de Atenas
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Edad : 33
Fecha de inscripción : 17/10/2008

MensajeTema: La Ciudad-Estado de Esparta   Miér Abr 01, 2009 2:43 am

La Republica de los Lacedemonios



"Viajero que pasas por aquí: ve a decir a los espartanos que por su ley, aquí yacemos".
Epitafio de las Termópilas, Simónides de Ceos.



Historia


Esparta (Dórico Σπάρτα; Ático Σπάρτη Spártē), o Lacedemonia (en griego Λακεδαιμων) era una polis (ciudad estado) de la antigua Grecia situada en la península del Peloponeso a orillas del río Eurotas. Fue la capital de Laconia y una de las poleis griegas más importantes junto con Atenas y Tebas.

La ciudad estado fue fundada tras la conquista de Laconia por los Dorios. Esparta se convirtió en una ciudad doria. Al principio estuvo minada por disensiones internas. Las reformas en el siglo VII a. C. fueron un verdadero punto de inflexión en la historia de la ciudad: a partir de entonces todo se encaminaría a reforzar su poderío militar y Esparta se convertiría en la ciudad hoplita por excelencia.

Esparta sometió a la totalidad de Laconia: comenzó por conquistar toda la vega del Eurotas para, a continuación, rechazar a los de Argos y asegurarse la hegemonía de toda la región. La segunda etapa consistió en la anexión de Mesenia. Esparta era ya la ciudad más poderosa del área, con Arcadia y Argos como únicos rivales. A mediados del siglo VI a. C. Esparta sometió también las ciudades de Arcadia y derroto a Argos dejándola totalmente debilitada. Todas ellas se verían forzadas a firmar pactos por los que reconocían la hegemonía de Esparta.

Durante el Siglo VI a. C. los espartanos mantuvieron una activa política exterior que incluía la alianza con Creso de Lidia frente a la amenaza persa. También combatieron los tiranos de Grecia y depusieron a muchos de ellos fracasando frente a otros (Polícrates de Samos resistió a la invasión espartana )

Sin embargo también apoyaron a tiranos que les pudieran ser favorables y en Atenas intentaron restaurar a los pisistrátidas pero la oposición de la influyente Corinto lo impidió.

En el siglo VI a. C., Esparta se había interesado por el Asia Menor, entre otras cosas suscribiendo una alianza con Creso, rey de Lidia. Al comienzo del reinado de Cleómenes I, sin embargo, se mostraría más aislacionista, rechazando apoyar, en el 499 a. C., la revuelta de las ciudades de Jonia contra los medos (persas), para centrarse en consolidar su propio imperio del Peloponeso. En 491 a. C., cuando Cleómenes logró desembarazarse de Demarato, las cosas cambiarían. Los espartanos arrojaron a un pozo a los emisarios de Darío I, llegados para reclamar la tierra y el agua, acto simbólico de aceptación de la hegemonía universal de los aqueménidas, y despacharon refuerzos a los atenienses (refuerzos que llegaron a Maratón demasiado tarde para participar en la gran victoria griega).

En el año 481 a. C., cuando Jerjes reclamó de nuevo la tierra y el agua a todas las ciudades griegas, exceptuando a Atenas y Esparta, fue naturalmente a ésta última a la que se le confió encabezar la Liga Panhelénica, incluyendo la flota, pese a la superioridad marítima de Atenas. Tras haber renunciado a defender Tesalia, los espartanos, mandados por su rey Leónidas, defendieron valerosamente el desfiladero de las Termópilas, retrasando en forma notable el avance de los persas, y permitiendo a la flota replegarse hacia Salamina. En contrapartida, la total victoria de Salamina fue obra de los atenienses, quienes tuvieron que recurrir al chantaje para forzar la batalla en el estrecho, siendo así que el navarca –almirante- espartano de la flota, Kriatos, deseaba replegarse al istmo de Corinto.

En el 479 a. C., la victoria de Platea se logro bajo el mando del general Pausanias. Pausanias fue regente debido a la minoría de edad de su primo el rey Plistarco Hijo de Leónidas I. En el 479 a. C., la victoria de Micala se logro bajo el mando del rey Leotíquidas II.

El general Pausanias recibió la misión de destruir el puente de barcas construido por los persas sobre el Bósforo, con el fin de dificultar su retirada, pero una tempestad se encargó por él del trabajo. Con el restablecimiento de la paz, Esparta propuso abandonar a su suerte las ciudades jonias, demasiado lejanas, pero tropezó con la oposición de Atenas, lo mismo que en su sugerencia de expulsar de la anfictionía de Delfos a las ciudades culpables de “medismo” o alianza con los persas: es decir, las de Tesalia.

Apenas terminadas las guerras médicas, Esparta se inquietó por el creciente poderío de Atenas, enardecida ésta por sus victorias contra los persas. Presionada por Egina y Corinto, Esparta prohibió a Atenas reconstruir sus murallas, destruidas por los persas. Esto no impidió que Atenas abandonara la Liga Panhelénica para fundar la Liga de Delos. Esparta no llegó a desencadenar una guerra y las relaciones se mantuvieron estables hasta el 462 a. C., año en el que desdeñó y envió de vuelta un contingente ateniense dirigido por Cimón, que había acudido a socorrerla en plena revuelta de los ilotas. Esto supuso la ruptura, sellada con la condena al ostracismo del espartófilo Cimón por sus compatriotas de Atenas.

Las hostilidades propiamente dichas comenzaron en el 457 a. C., a requerimientos de Corinto. Tras una serie de victorias y derrotas para ambos bandos, se alcanzó una paz inestable que duraría cinco años. En el 446 a. C., las revueltas de Megara y Eubea reavivaron el conflicto. Esparta, a la cabeza de las ciudades coaligadas, arrasó el Ática. El propio rey espartano Plistoanacte fue acusado de corrupción, por no haber proseguido la ofensiva, y condenado al exilio. En el 433 a. C., por último, el asunto de Corcira dio lugar al inicio de la Guerra del Peloponeso.

HoplitaLa guerra se prolongaba demasiado. Pericles decidió abandonar el Ática al pillaje sistemático de los espartanos, acogiendo a la población dentro de los Muros Largos, que unían Atenas con su puerto, El Pireo. En el 425 a. C. se produjo la humillante derrota de Esfacteria, donde 120 Iguales (ver más abajo), pertenecientes en su mayor parte a las grandes familias de Esparta, fueron capturados en un islote. La ciudad tendría que rendir la flota para recuperar a sus hoplitas. El golpe fue traumático: era la primera vez que se veía a los Iguales rendirse en vez de combatir hasta la muerte. En el 421 se firmó con el estratego ateniense Nicias una paz largo tiempo anhelada.

Pese a todo, las tensiones permanecieron. Esparta y Atenas chocaron nuevamente en el 418 a. C. por una disputa territorial en Mantinea. Atenas decidió que Esparta había roto los tratados, y la guerra recomenzó en el 415 a. C. Los atenienses organizaron una expedición contra Sicilia que terminó en desastre. La revuelta de las ciudades jonias de la Liga de Delos permitió a Esparta imponerse en el campo de batalla. En el 404 a. C., una Atenas sitiada terminó por capitular.

Esparta obligó a Atenas a acortar los Largos Muros en diez estadios (algo menos de dos kilómetros) por cada extremo, y a unirse a la Liga del Peloponeso. Los espartanos, sin embargo, titubeaban respecto al sistema de gobierno que impondrían a la ciudad. Todo el mundo estaba de acuerdo en la necesidad de poner fin a la democracia, pero se dudaba entre una oligarquía radical bajo tutela espartana y otra más moderada, sin guarnición espartana para sostenerla. El general Lisandro, gran artífice de la victoria sobre Atenas, impuso el gobierno de los Treinta Tiranos, pero el otro rey, Pausanias, permitió enseguida el derrocamiento y huida de los Treinta y de sus partidarios, y apoyó en cambio a los oligarcas moderados que se habían quedado en Atenas. Con todo, a su regreso a Esparta Pausanias sería juzgado, y ocho años después de su absolución, se vería condenado cuando Atenas volviera a tomar las armas contra Esparta.

Esparta se había lanzado a la Guerra del Peloponeso bajo la bandera de la libertad y de la autonomía de las ciudades, amenazadas por el imperialismo ateniense. Pero, tras haber vencido, haría otro tanto: impuso tributos, gobernantes títeres e incluso guarniciones. A partir del 413 a. C., Tucídides la describía como la potencia que “ejerce sola desde ahora la hegemonía sobre toda Grecia” (VIII, 2, 4).

Esparta cambió en consecuencia de política ante Persia, haciéndose la portavoz del panhelenismo. En primer lugar, se produjo la expedición de los Diez Mil narrada por Jenofonte en la Anábasis, derrotada en el 401 a. C. En el 396 a. C., el rey Agesilao II fue enviado a derrocar a Tisafernes, sátrapa de Caria, y proteger a las ciudades griegas. Los sueños imperiales de Agesilao terminaron rápidamente, porque se le convocó de vuelta a causa de los acontecimientos en Grecia: Atenas, Tebas, Argos y otras ciudades se habían rebelado contra Esparta. Era el inicio de la Guerra de Corinto. La coalición fue derrotada en Coronea y Nemea (394 a. C.), pero Esparta perdió la hegemonía marítima que tenía por entonces. Entre tanto, los persas se lanzaron a una contraofensiva, y Atenas reconstruyó sus Largos Muros. Bajo la amenaza, Esparta terminó por firmar la paz de Antálcidas, tanto con los griegos como con los persas (386 a. C.).

Esta paz, protegida por el Gran Rey persa, permitía en realidad a Esparta continuar su política imperialista con la excusa de proteger la autonomía de las ciudades más pequeñas. Esparta obligó a Argos a conceder a Corinto su independencia, e incluso a Olinto a respetar la autonomía de sus ciudades de la Calcídica.

En el 378 a. C., sin embargo, el conflicto volvió a aparecer tras una razia espartana contra El Pireo. Concluyó con la paz entre Atenas y Esparta (371 a. C.), preocupadas ambas por los avances de Tebas. Esparta lanzó de inmediato un ataque contra la ciudad beocia que terminó en el desastre de Leuctra. El general tebano Epaminondas destrozó el ejército espartano comandado por Kleómbrotos I y organizó una poderosa ofensiva contra Esparta. Ésta se vería obligada a reclutar a numerosos ilotas a fin de proteger la ciudad. Fue el final de la hegemonía espartana.

La hegemonía espartana fue clara entre el 403 a. C. y el 371 a. C. Tras la batalla de Leuctra no solamente perdió Esparta dicha hegemonía, sino también la mayor parte de Mesenia y la Liga del Peloponeso, que quedó disuelta. La irrupción de Macedonia en la arena política griega tampoco mejoraría las cosas. En el 330 a. C. el rey Agis III atacó a Antípatro, lugarteniente de Alejandro Magno, a la cabeza de una coalición peloponesa, pero fue vencido y muerto en la batalla de Megalópolis. Durante la Guerra Lamiaca (a la muerte de Alejandro, en el 323 a. C.), Esparta se hallaba demasiado débil para participar.

La debilidad de Esparta permitiría medrar a la Liga Aquea, mientras que las revoluciones de Agis IV y Cleómenes III minaban las instituciones de la ciudad. Éste último se enfrentó con algún éxito a los aqueos, pero la intervención macedonia de Antígono III supondría la terrible derrota de Selasia, que condujo a la toma de Esparta. En el 207 a. C. llegó al trono Nabis, que poco después se convertiría en tirano de Esparta y reiniciaría la guerra contra los aqueos. En el 205 a. C. Esparta se alió con Roma, modificando de raíz el equilibrio de fuerzas en la región. Los aqueos se apresuraron a firmar también tratados con Roma, enemistada por entonces con Macedonia. En el 197 a. C. Roma, en alianza con las demás ciudades griegas, se volvió contra Esparta, que se vio obligada a firmar la paz en el 195 a. C. Perdió con ello una parte importante de su territorio, el derecho a reclutar periecos, su puerto (en Gitión) y casi toda su flota.

En el 192 a. C. la Liga Aquea obligó a Esparta a ingresar en sus filas. Los espartanos se vieron forzados a derruir sus muros (los primeros de su historia, que Nabis había mandado edificar), libertar a los ilotas, abolir la “agogé” o educación específicamente espartana, etc. Se creó una situación de gran inestabilidad social que no se calmaría hasta el 180 a. C., cuando quedaron sin efecto las prohibiciones y regresaron los exiliados.

Las tensiones con la Liga Aquea, sin embargo, no habían terminado. En el 148 a. C. los aqueos atacaron y derrotaron a Esparta. Roma intervino, exigiendo que Esparta y Corinto quedaran separadas de la Acaya. Los aqueos, furiosos, retomaron las armas, pero fueron aplastados por Roma en el 146 a. C. Esparta se hallaba en teoría en el bando vencedor, pero en la práctica perdió sus ciudades periecas, que formaron por su cuenta la koinonía (alianza) de los Lacedemonios. Esparta no era ya más que una ciudad de segundo orden, autónoma pero aislada, muy lejos de su esplendor de antaño.



Hombres de Esparta

General de Esparta


Hoplitas de Esparta - Siglo VI aC


Hoplitas de Tegea - Siglo VI aC


Guardia Real de Esparta - Siglo V-IV aC


Hoplitas de Esparta - Siglo V-IV aC


Hoplitas Periecos - Siglo V-IV aC


Marineros de Esparta - Siglo V-IV aC


Arqueros de la Marina - Siglo V-IV aC


Hoplitas de Elite de Arcadia - Siglo IV-III aC


Hoplitas de Arcadia - Siglo IV-III aC


Auxiliares de Esparta - Siglo IV-III aC


Peltastas Hilotas


Honderos Hilotas


Caballeria Espartana - Siglo IV-III aC



Proximamente mas...

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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Vie Abr 03, 2009 7:57 am

He estado mirando los modelos y me fascinan, lo que si en algunos he notado unas cosillas que o me convencen del todo...
por EJ:

El general de Esparta me encanta Very Happy sobre todo por como RMR iso la mano.

La Guardia Real de Esparta - Siglo V-IV aC tambien me fascina...

pero modelos como Hoplitas de Tegea - Siglo VI aC o Hoplitas de Esparta - Siglo VI aC no me termina de convencer, lo unico que no me gusta es la armadura, parece como de plastilinia con brillos o algo asi no entiendo por que RMR no le puso el modelo de peto que tiene por ejemplo La Guardia Real de Esparta - Siglo V-IV que es mas opaco y con mejor forma...

yo que se, tal vez en el campo de batalla se vean mejor...

en cuanto a los que arrojan cosas y la caballeria me impresiona como les pusiste las manos es genial! parecen los modelos de manos de los mods para medieval 2 me encanta!!! Very Happy Very Happy
y en cuanto al modelo entero un 10 tio!!

saludos Very Happy

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Solon de Atenas
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Vie Abr 03, 2009 9:38 am

Hay algunas cosas que aun esta retocando RMR para perfilar mas los modelos... las manos las tendran todos como dios manda, y en cuanto a las texturas, otro tanto de lo mismo... pero como Briga estaba ocupado con sus asuntos, y nos retardabamos en la presentacion, la hice yo, y no deje lugar a RMR a corregir las cosillas... por ello que aun faltan cosas, pero tambien hay que ir presentando algo para que haya material...

Very Happy

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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Miér Abr 29, 2009 8:53 am

Una pregunta
¿Tendran por ejemplo en una unidad la misma imagen en el escudo o habra diferentes modelos.?

Saludos
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Solon de Atenas
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Jue Abr 30, 2009 2:01 am

Si te refieres como en medieval... que soldados de la misma unidad tengan apariencia diferente, pues no eso no se puede... pero tal vez te he entendido mal...

Very Happy

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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Jue Abr 30, 2009 2:09 am

No era eso , una pena que no se pueda aunque no importa el mod sigue teniendo una pinta magnifica.

Saludos
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Licurgo de Esparta
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Lun Oct 26, 2009 11:27 am

saludos,

no es por molestar pero creo que eso de Republica de los Lacedemonios no es correcto ya que el sistema espartano de gobierno era una diarquia, ya que gobernaban dos reyes uno de la dinastia de los Agíadas y otro de los Europóntidas, que reinaban de forma colegiada.

Los diseños son fantasticos, pero me gustaria decir que los espartiatas fueron el primer ejercito uniformado ya que todos usaban al manto rojo y el escudo recubierto de bronce y una Λ (lambda) roja en él.




"Si he hecho alguna acción noble, eso es suficiente conmemoración; si no he hecho nada noble todas las estatuas del mundo no preservarán mi memoria."

Agesilao II de Esparta
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Lun Oct 26, 2009 9:02 pm


esta es la estructura politico-social espartana sobre el 700 a.c. poco vario hacia el 500 a.c epoca en la que comienza el mods.

Para la historiografía actual está fuera de toda duda que la figura de Licurgo es
legendaria y carente de realidad histórica, dándose como un hecho seguro que la
ordenación del Estado espartano, tal como se presenta hacia final del siglo VI, no fue la
obra de un único legislador; más bien fue el resultado de larga lucha que la comunidad
espartana mantuvo consigo misma y contra una población sometida mucho más
numerosa, frente a las que la minoría de los “iguales” se encontraba en permanente
“estado de sitio.” En el transcurso de sus conquistas –primero de Laconia y después de
Mesenia– fueron surgiendo las instituciones básicas del régimen espartano: ilotismo,
ejército hoplita, reparto igualitario de las tierras, comunidad de los iguales, etc.

La rhétra, el más antiguo documento de la historia de Grecia1 –datado entre
finales del siglo VIII y principios del VII a.n.e.– menciona algunas de las instituciones
del Estado: la diarquía, el senado y la asamblea del pueblo; pero no hace mención
alguna sobre el eforado, el ejército o la agogé.
La Diarquía
Esparta siempre tuvo dos reyes, llamados arqueguetas (archagétai); eran los
basilee de los Agiadas y los Euripóntidas, familias que hacían remontar su estirpe a los
“hijos de Heracles”. Los arqueguetas se hallaban a la cabeza de la
comunidadespartana en calidad de jefes militares supremos y de sacerdotes de Zeus.
Según Herodoto , ambos reyes poseían iguales poderes y privilegios:
- Eran sacerdotes de los diferentes cultos rendidos a Zeus. Como tales celebraban
los sacrificios públicos, ocupando el primer puesto en el banquete sagrado,
siendo los primeros en ser servidos y reciben doble ración. También son los
primeros en hacer la libación, y les pertenece la piel de la víctima.
- Eran los jefes militares permanentes. Con anterioridad a la rhétra, detentaban el
derecho de declarar la guerra. Ambos podían salir de campaña juntos o por
separado.
- Desde la rhétra, eran miembros natos y permanentes de la Gerousía.
- Podían proponer asuntos a la Asamblea, y vetar sus decisiones.
- Tenían el derecho de nombrar próxenoi (representantes extranjeros).
- Estaban protegidos por un cuerpo especial de guardias.
- Cada uno disponía de dos pýthioi, oficiales que eran los responsables de
consultar al oráculo de Delfos y de preservar las respuestas, únicos registros del
Estado.
- Inspeccionaban la justa distribución y utilización de las parcelas.
- Ordenaban los matrimonios de las doncellas herederas de los klêroi familiares y
hacían efectivas las adopciones.
La función era hereditaria por línea del varón primogénito mientras el rey detentaba
el poder. Los herederos reales eran los únicos espartanos que no estaban sujetos a la
educación estatal obligatoria; durante su minoría de edad, el pariente varón más cercano
y de más edad era regente.
Desde siempre, la comunidad espartana ejerció un determinado control sobre sus
arqueguetas por presuntas irregularidades de nacimiento o de conducta, y tuvo
capacidad para deponerlos o exiliarlos. Esto estuvo institucionalizado mediante un
antiquísimo ritual, según el cual cada nueve años los éforos (éphoroi, “veedores”)
observaban el cielo por la noche: si veían una estrella fugaz, los reyes eran suspendidos
hasta que se consultara el oráculo de Delfos.
Con la institución del Eforado los reyes estuvieron sujetos a una mayor vigilancia y
responsabilidad en el ejercicio de sus funciones.
La Gerousía
La Gerousía, (o Senado) es una modificación del antiguo Consejo de Ancianos.
Antes de la rhétra, tal consejo estaba formado por los jefes de las familias más
importantes, era el juzgado supremo y el órgano consultivo de los reyes.
A partir de Licurgo, la gerousía pasa a estar formada por 30 miembros, los
arqueguetas (miembros natos), más 28 ancianos o gerontes. Estos últimos son elegidos
por la Asamblea entre los hómoioi no menores de 60 años. La función de los gerontes
era vitalicia.

La Gerousía monopoliza la iniciativa legislativa, tiene la potestad y la obligación de
convocar regularmente a la Asamblea y puede vetar las decisiones de esta
última. Hasta la introducción del Eforado conservó el poder judicial supremo.
El poder de los reyes quedó parcialmente sometido al Senado en lo concerniente al
gobierno del Estado, y sólo fueron los presidentes de la Gerousía y los ejecutores de sus
decisiones. Antes de la existencia del Eforado los gerontes gobernaban conforme al
procedimiento habitual de los cuerpos aristocráticos: los magistrados anuales, cuya
elección les pertenecía indirectamente (virtud a la iniciativa legislativa y a su derecho al
veto), ejercían en su nombre una autoridad absoluta.
Con la creación del Eforado el gobierno del Estado pasa prácticamente a manos de
dicha magistratura. En lo referente a la administración de justicia, la Gerousía mantiene
su competencia en los asuntos de índole criminal, pasando a ser competencia del
Eforado los delitos civiles.
La Apélla
El órgano supremo del Estado espartano era la Asamblea militar, llamada Apélla.
Estaba formada por todos los hómoioi, espartanos con plenos derechos, que habían
cumplido 30 años (padres de familia).
La importancia de la rhétra consiste en trasladar la toma de decisiones a la
comunidad de los espartiatas. Su función consistía en aprobar o rechazar las propuestas
llevadas por los gerontes, los arqueguetas, y posteriormente por los éforos. Le estaba
vedado el debate y la iniciativa legislativa, y como se ha dicho anteriormente,
gerontes y reyes tenían la potestad de vetar discrecionalmente sus decisiones.
En su discusión sobre el Estado lacedemonio, Aristóteles dice que las decisiones de
la Apélla se efectuaban de un modo “pueril”; sin voto, la Asamblea reaccionaba por
medio de clamores cuya violencia revelaba su actitud negativa o positiva hacia la
propuesta que se le hacía. Es decir, según el método de las más antiguas democracias
militares.
El Eforado
El Eforado estaba compuesto por cinco éphoroi, elegidos anualmente por la Apélla.
Esta función no figura en la rhétra. Al parecer, el Eforado había surgido
como órgano representativo de las cinco aldeas en que se hallaba dividida Esparta, y
progresivamente pasó a ser la magistratura más importante y característica del
Estado espartano. Los éforos, de “observadores del cielo”, se convirtieron en los
magistrados dirigentes de toda la política interior y exterior del Estado. He aquí una
relación de sus funciones más importantes:
- Tenían la presidencia de la Asamblea. Podían hacer propuestas a la Gerousía y a
la Apélla.
- Como exponentes del de la comunidad espartana, tomaban juramento a los
arqueguetas. Tenían derecho a juzgar a los reyes, de aprehenderlos y de
condenarlos.
- Ejercían la “suprema inspección” sobre la responsabilidad de todos los
magistrados, incluidos los gerontes.
- Con el dictamen del Senado, declaraban la guerra o redactaban los tratados de
paz.
- Decretaban las levas de soldados. En tiempos de guerra, dos éforos acompañan y
vigilan al rey. Al parecer, ellos fijaban el plan de campaña y dirigían, junto con
los polemarcas, todas las operaciones.

- Tenían la suprema magistratura de justicia en los asuntos civiles.
- Era función principal del Eforado mantener en obediencia a ilotas y periecos.
Cada vez que los éforos se hacían cargo de la magistratura, hacían una
declaración formal de guerra a los ilotas (krypteía). Éstos se convertían
así en polemios (polemioi), enemigos del Estado, y se les podía matar,
discrecionalmente y sin previo juicio, sin acarrear a los espartanos
contaminación religiosa.
El Ejército
Fueron los espartanos, espoleados por la crisis de la segunda guerra mesenia, quienes
revolucionaron el modo de hacer la guerra. Encontraron la fórmula de transición para
pasar de las formas del combate singular, basado en la caballería aristocrática, al
combate en formación cerrada basado en las falanges de hoplitas (hoplitai). Otros
griegos siguieron a los espartanos, y ya antes del año 600 a.n.e. el invento militar había
penetrado en casi todos los estados griegos.
La nueva organización militar repercutió en todos los demás ámbitos de la sociedad
griega. En Esparta abrió el camino a la formación de un estado marcadamente militar,
formado por ciudadanos-soldados –los homoioi–; en otros lugares del resto de Grecia
dio lugar a la formación del “Estado hoplita”, representado por los ciudadanos “que
llevan armas”, o sea por aquellos que pueden costearse las armas que componían el
equipo de un hoplita.
LAS ARMAS
El ejército hoplita estaba formado por guerreros armados con un equipo modelo:
Yelmo. Diseñado para lograr una máxima protección compatible con una óptima
visión. La forma más común era la corintia: realizado con una sola lámina de bronce
moldeada para cubrir toda la cabeza y con una abertura en forma de T para los ojos y la
boca.
Escudo. Arma de la que procede la denominación de hoplita. Redondo y convexo,
era de madera; en sus principios tenía un borde de bronce, y posteriormente estaba
totalmente cubierto con una lámina de dicho metal. A menudo estaba decorado con
dibujos geométricos o figurativos, pintados o aplicados en bronce. Su diferencia
esencial respecto a los escudos anteriores era el agarrador único, doble, para el
antebrazo y la mano. Su diámetro era unas dos veces la longitud del antebrazo; aunque
pesado, se sostenía con mayor firmeza y más cerca del cuerpo, siendo más apto para
empujar que para proteger.
Coselete. De bronce, articulado a un lado, atado con lazos al otro y sostenido sobre
los hombros. Se moldeaba a medida, según la talla de su portador, y tenía una
convexidad en la cintura para facilitar los movimientos del infante.
Grebas. De bronce, se sostenían por sí mismas y cubrían la rodilla.
Lanza. Con pesadas puntas de hierro y no arrojadizas. Su longitud era una vez y
media la talla del guerrero.
Espada. De hierro y corta.
LA TÁCTICA
La escasa movilidad y visibilidad, achacables al pesado equipo del hoplita, eran
compensadas por la lucha en formación cerrada. El escudo de cada soldado cubría una
distancia a su izquierda más o menos igual a la que quedaba delante de él, así protegía al
compañero que estaba a su izquierda tanto como a él mismo.

Las filas de guerreros se disponían en profundidad para lograr el máximo impulso y
evitar el ser flanqueados. Lo normal eran las formaciones de cuatro a ocho filas. Orden,
disciplina y valor controlado eran cualidades esenciales para conseguir la cohesión de la
falange. Para alcanzar este objetivo era necesario un entrenamiento conjunto y organizar
las brigadas según la localidad, la consanguinidad u otro tipo de relación entre los
guerreros de una misma fila, de modo que los compañeros se conociesen y ayudasen.
El combate consistía en un avance concertado, con la defensa del escudo y lanzando
golpes con la lanza o la espada. Unas filas empujaban a las otras. Cuando los guerreros
de la vanguardia caían, eran pisoteados por los de la fila de atrás que pasaban a ocupar
las primeras posiciones. Terminaba la batalla cuando uno de los bandos se rompía o
echaba a correr. En ausencia de caballería no había persecución, dada la dificultad que
suponía correr largos trechos sin desorganizar su formación tanto como los que huían.
Por lo general, los ejércitos vencedores se contentaban con la posesión del campo de
batalla, despojar a los cadáveres, matar o retener –para pedir rescate o vender como
esclavos– a los heridos y posteriormente enterrar a sus muertos. Por lo general, eran
raras las pérdidas masivas, ya que sólo las filas de vanguardia estaban en peligro y la
huída, –que suponía caer en desgracia pública–, era fácil.
Esta forma de combatir, resultó efectiva contra tropas más numerosas y bien armadas
debido a la disciplina y cohesión habituales de los hoplitas; también era peligrosa y
brutal cuando se embestían dos ejércitos hoplitas. Los enfrentamientos más comunes
ocasionaban grandes heridas.
Sin embargo la formación hoplita era poco adecuada para el terreno quebrado y
montañoso; tampoco era muy efectiva en los asedios.
LA ORGANIZACIÓN MILITAR
Todos los espartanos, en la edad comprendida entre los veinte y sesenta años, eran
guerreros y asistían diariamente a los ejercicios de entrenamiento.
Después de haber tenido en sus orígenes una organización basada en su constitución
tribal, el ejército fue reorganizado de acuerdo con el principio territorial.
Pasando a estar formado por cinco agrupaciones de combate –llamadas lóchos
(división) – una por cada una de las cinco aldeas en que se hallaba dividida Esparta.
Cada una de estas divisiones se componía de destacamentos unidos por un
juramento, los llamados enomotias (enomotíai), cuyos miembros llevaban, incluso en
tiempos de paz, un modo de vida en común, agrupados en la misma syssitia.
El constante ejercicio y la preparación permanente hicieron del ejército espartano un
instrumento de fuerza numéricamente pequeño pero tan activo como el mundo antiguo
no lo había visto más que en los ejércitos asirios. La infantería espartana era
considerada como invencible, siendo raros los que conseguían detener sus ataques.
La Agogé
A partir de los siete años de edad todos los niños, exceptuados los herederos reales,
comenzaban una educación organizada por el Estado. Los niños eran encuadrados en
destacamentos especiales llamados ágeles (literalmente “rebaños”), bajo el mando de un
jefe, supervisados por magistrados (paidónomos) y otros jóvenes de mayor edad, los
que, mediante un riguroso adiestramiento, trataban de hacer de los niños buenos
guerreros. En su educación y enseñanza, el primer puesto correspondía a los ejercicios
gimnásticos: lucha, carrera, lanzamiento de disco y jabalina, etc., que contribuyen al
desarrollo físico de los niños. Para endurecerles, se les acostumbraba a caminar con los
pies desnudos y casi sin vestidos en todas las estaciones del año, y se procuraba hacerles
hábiles, ingeniosos y obedientes.

Los niños asistían ordinariamente a las comidas en común (syssitía) y a reuniones en
las que oían hablar de distintos asuntos y hazañas. La educación moral de los espartanos
se ajustaba al arte militar: durante los ejercicios gimnásticos, las comidas comunes y en
las campañas militares se cantaban himnos a la gloria de la patria y de los guerreros
famosos.
A los catorce años, los adolescentes ingresaban en la clase de los eírenes. El rigor en
la educación era reforzado. Se intensifican las privaciones e inclemencias a que venían
siendo sometidos. Se les da una dieta deliberadamente insuficiente para incitarlos a
robar comida, y los que eran sorprendidos recibían duros castigos para que aprendieran
a mejorar sus habilidades. Acompañan a los guerreros a través del país, para
acostumbrarse a la vida de campaña y a las privaciones. Los guerreros que los instruían
ejercían un control casi absoluto sobre ellos, y solían aplicarles torturas físicas y
mentales para endurecerlos. Además, se les enseña a expresar sus ideas y deseos de la
forma más breve posible, “lacónicamente”, como correspondía a un buen soldado.
A los veinte años, los que habían superado los grados de la agogé, obtenían el equipo
completo de hoplita, ingresaban en los syssitía y pasaban a formar parte de la
comunidad de los guerreros. A partir de este momento, debían, también, participar en el
entrenamiento de las generaciones más jóvenes.
La educación de las niñas estaba también bajo control del Estado. Tenía por objetivo
el armonioso desarrollo de las futuras madres de una prole sana. Aprendían danza,
música y canto; realizaban ejercicios gimnásticos, mezcladas con los muchachos y,
como ellos, se ejercitaban desnudas –hecho que solía escandalizar a los observadores
extranjeros. Mientras que en el resto de Grecia las mujeres vivían recluidas, en Esparta
eran educadas igual que los hombres y disfrutaban de una libertad bastante grande, así
como del respeto de los espartiatas. Sin embargo, al igual que en toda Grecia, las
mujeres espartanas carecían de derechos políticos.
LAS REVOLUCIONES
Tal fue desde Licurgo, y sobre todo a partir del establecimiento del Eforado, el
régimen espartano: una república aristocrática en la que la minoría de los “iguales”
subyugaba y explotaba a ilotas, periecos e “inferiores”. Así se mantuvo durante cinco
siglos, hasta el momento en que los romanos aparecieron en Grecia.
El régimen espartano murió a manos de una revolución impulsada por el
“demos”. Como todas las revoluciones, la espartana se desarrolló en dos actos:
el primero, consistió en la conquista del poder político; después, tras la derrota política
de la oligarquía, se procedió a la revolución social: abolición de las deudas, reparto de
las tierras confiscadas y –lo más importante– la emancipación de ilotas y periecos, base
económica del régimen espartano. Esta revolución maduró durante todo el siglo IV,
siglo en el que la hegemonía espartana en la Hélade, tras alcanzar su máximo apogeo,
inicia su irreversible decadencia. Ya en la segunda mitad del siglo III, las fuerzas
revolucionarias irrumpen abiertamente y asestan el golpe definitivo al régimen
lacedemonio. El movimiento insurgente se desarrolló en dos fases. En un primer
momento, la dirección del proceso estuvo a cargo de arqueguetas “demagogos”, que
pretendieron volver a los tiempos de Licurgo; aunque asestaron duros golpes a la
oligarquía, no la liquidaron definitivamente y la contrarrevolución volvió a entronizarla.
Finalmente la dirección de la insurrección cayó en manos del tirano Nabis que la
condujo a su triunfo definitivo.
Las crisis

La guerra del Peloponeso causó grandes destrucciones en toda la Hélade,
especialmente afectados fueron los campesinos del Ática, debido a las asoladoras
campañas de Arquidamo y a la devastación sistemática que llevaron a cabo los ejércitos
espartanos, a lo largo de casi una década. Simultáneamente se observaba en Grecia, una
concentración de riquezas, jamás vista hasta entonces, en las manos de poquísimas
personas.
Esparta fue la menos afectada por los destrozos y la más favorecida por el flujo de
riquezas generado por la guerra. Enormes cantidades de metales preciosos inundaron
Esparta: una parte era la formada por los subsidios persas recibidos por Alcibíades, por
Lisandro, por los círculos gobernantes espartanos, inclusive por los jefes segundones;
además, estaba el enorme botín de guerra de oro y plata, en monedas, en lingotes, en
alhajas, que trajeron los navarcas y harmostes espartanos.
Gran parte de estas riquezas fueron empleadas en el acopio de los klêroi de las
familias empobrecidas y arrojadas a la orfandad por la guerra. Esta presión fue tan
grande que, hacia el año 400 a.n.e., el éforo Epitadeos hizo pasar una ley que legalizaba
las ventas de klêroi. Esto aceleró la concentración de tierras a un ritmo tal, que ya en la
primera mitad del siglo IV el número de “iguales” se había reducido a 1500 personas, y
en la segunda mitad sólo quedaban unos 10001[1421]; un siglo después de Aristóteles
este número quedó reducido a cien. La gran mayoría de antiguos ciudadanos habían sido
reducidos a la situación de “inferiores”. Para el cultivo de las grandes posesiones, los
espartanos comenzaron a adquirir esclavos en gran cantidad.
Otra parte considerable de las nuevas riquezas fue invertida en toda clase de
fantasías, antojos, caprichos y lujos; esto puso fin a la tan renombrada sencillez y
severidad de las costumbres espartanas. Laconia y Mesenia fueron cubriéndose de
lujosas viviendas y fincas, las frecuentes fiestas se convirtieron en el principal
pasatiempo de la oligarquía espartana.
La otra cara de este proceso de concentración de las riquezas fue el empobrecimiento
general de la mayoría de la población espartana, su progresivo endeudamiento y
dependencia.
Así mismo, la pronunciada disminución de los ciudadanos-guerreros tuvo sus efectos
sobre la organización militar: las levas de periecos llegaron a ser cada vez más
numerosas, con el consiguiente descontento de estas comunidades; igualmente crece el
número de contingentes cubiertos por los “inferiores” –neodamodes y epeunactes–. Sin
embargo, el cambio militar más importante fue la institucionalización del ejército
mercenario.
Debido a su masivo aumento y a su mayor empobrecimiento, los “inferiores”
empiezan a formar agrupaciones hostiles para conspirar contra el orden existente. La
novedad de estas nuevas confabulaciones es que pretenden incorporar a su movimiento
a ilotas y periecos. Una de estas conspiraciones se ha hecho famosa gracias al relato de
Jenofonte que, en sus Helénicas, refiere la conjuración de un tal Cinadon que tuvo lugar
allá por el año 399.
Cinadón era un joven espartano que no pertenecía a la clase de los “iguales”.
Consideraba como enemigos del pueblo a los espartanos con plenos derechos y
pretendía su destrucción. Cuando pretendía afiliar a un hombre a la conspiración, le
llevaba a la plaza pública y le hacía contar a los ciudadanos, que escasamente llegaban a
la cifra de setenta; tras el recuento, Cinadón les decía:
“Esos sujetos son nuestros enemigos; al contrario, los otros que llenan la plaza en
número de más de cuatro mil son nuestros aliados” y añadía:

“Cuando encuentres en el campo a un espartano, ve en él a un enemigo y a un amo;
los demás hombres son amigos”
Continúa Jenofonte:
“Los conjurados sabían que sus proyectos coincidían con las tendencias de todos los
ilotas, neamodos, hipomeyones y periecos: pues todos sentían tal odio por sus amos que
no había ni uno solo entre ellos que no confesase serle agradable devorarlos crudos”
En lo referente a las armas necesarias para la insurrección, cuenta Jenofonte:
“.. Cinadon, en lugar de contestar a esta pregunta, lo llevó a las filas de tiendas de
ferretería, donde le enseñó una multitud de cuchillos, sables, asadores, segures, hachas y
hoces. Y le dijo Cinadón en esta oportunidad: armas de esta índole existen en las manos
de todos aquellos que se ocupan de labrar la tierra, la madera y las piedras; y también en
la mayor parte de toda clase de oficios se usa una cantidad suficiente de instrumentos
que pueden servir como armas para las personas que carecen de las mismas”.
La propaganda y la agitación de los conjurados les dio tal popularidad, que los éforos
“se habían atemorizado”, y no se atrevieron a detener a Cinadón en la misma ciudad. Se
le envió con una misión secreta, deteniéndoselo en el caminos. Sometido a tortura,
Cinadón entregó a sus cómplices y junto con los mismos fue ajusticiado en secreto.
Sólo en el año 396, después de haber aplastado el movimiento de Cinadón, Esparta
se encontró en condiciones de consolidar su hegemonía en toda la Hélade; tras la guerra
de Corinto, el poderío espartano había llegado a su apogeo, y hacia el año 379 casi toda
Grecia se inclinaba ante ella. Esta situación duraría poco, en el año 371 a.n.e. el ejército
espartano –formado por más de 10.000 soldados– fue derrotado, en Leuctra,
por siete mil guerreros beocios mandados por Epaminondas. La consecuencia de
esta derrota fue el declinar de la antigua grandeza espartana y de su hegemonía en toda
Grecia. Fue la señal para el desmembramiento de la confederación peloponésica y para
el surgimiento de amplios movimientos sociales que se extendieron por la mayoría de
los estados del Peloponeso; las sublevaciones del demos se generalizaron durante el año
370, la lucha entre pobres y ricos alcanzó su máximo antagonismo en ciudades como
Argos, Corinto, Sicción, Figala, Tegea.
En esta situación, Epaminondas asestó a Esparta un golpe aún más grave. Reunió en
torno suyo a los ejércitos de todos los estados democráticos del Peloponeso que se
habían sublevado contra Esparta e invadió la Laconia hasta el golfo. Los ilotas se
amotinaron, uniéndose masivamente a los invasores. Los periecos se negaron a alistarse
en el ejército espartano; facilitaron guías a los invasores y, cuando éstos aparecían, se
unían a ellos. Sin embargo Epaminondas no tomó Esparta, se dirigió hacia el sur y, tras
asolar el país, llegó hasta la costa; allí se apoderó del puerto principal de Laconia,
Giteión, donde estaban los astilleros lacedemonios. Posteriormente Epaminondas acudió
en ayuda de Mesenia, que se había sublevado contra Esparta, contribuyendo a su
liberación. Una vez expulsados los espartanos se distribuyeron las tierras y se fundó, en
las laderas del mítico monte Ithome, la polis de Mesena.
La pérdida de Mesenia, la región más fértil del Estado espartano, asestó a éste un
duro golpe del cual no logró reponerse. En los dos años que siguieron a la batalla de
Leuctra las relaciones políticas y sociales en Grecia cambiaron bruscamente. La
oligarquía espartana fue reducida a un estado de completa disgregación. Perdió una gran
parte de sus tierras y fueron emancipados la mayoría de sus ilotas. La liga peloponésica
se disgregó y Arcadia se convirtió en un Estado independiente, con Megalópolis,
construida con dicho fin, como capital.

por otro lado a lo de la lambda en el escudo,en la epoca del mod los emblemas en el aspid que se solian usar eran de animales ,generalmente insectos pero habia otros,la lambda se utilizo mas tarde ,no se exactamete la fecha pero fue bastante mas adelante , aunque dentro del periodo clasico...el que comprende este mod

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...yo,soy mucho mas rapido
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Vie Ago 27, 2010 10:45 pm

que pereza me da leer jejeje
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Tenerife_boy
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Jue Sep 02, 2010 1:36 am

Muchas gracias triano en cuatno tenga tiempo lo leo, la imagen ya forma parte de mi biblioteca personal xD cheers
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kamd
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Miér Sep 08, 2010 2:33 pm

gracias triano,hasta ahora es ke lo vengo a leer eejejej
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KillerEric
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   Miér Abr 22, 2015 7:10 am

Esta muy bien explicado y detallado Very Happy
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MensajeTema: Re: La Ciudad-Estado de Esparta   

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La Ciudad-Estado de Esparta

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